Es en la piel donde mejor se observa el pasar de los años. En ella se suma el envejecimiento biológico y el foto envejecimiento, que puede ser evitable.

Ese envejecimiento cutáneo es un fenómeno biológico que afecta a los diferentes componentes de la piel. Con el paso de los años, la piel tiende a adelgazarse y a perder puntos de unión con la capa inferior (la dermis), por lo que se vuelve más frágil.

Algunas medidas generales para el cuidado de la piel se describen a continuación pero también es importante tener en cuenta que dependiendo del estado clínico de los adultos mayores las estrategias efectivas para prevenir lesiones de piel deben enfocarse acorde a las necesidades detectadas en ellos y mantenerse en el tiempo para identificar oportunamente los factores que las generan:

Hidratación:

La hidratación de la piel ayuda a que se mantenga su elasticidad y su función de barrera.

Se debe hidratar la piel bebiendo al menos 2,5 lt de agua al día (siempre y cuando no exista una condición médica que no lo permita).

Incrementar la ingesta de frutas y verduras en la dieta.

Utilizar una crema humectante después del baño o la ducha.

Usar jabones suaves para el aseo personal.

El baño debe ser corto y no muy caliente.

Protegerse del Sol:

El sol es uno de los principales enemigos de la piel. El efecto nocivo de la radiación ultravioleta procedente del sol es acumulativo, por lo que a más edad, mayor es el riesgo de padecer enfermedades de la piel. Por lo anterior, se debe limitar el tiempo que se pasa al sol y utilizar siempre filtros solares de alta protección y sombreros.

Movilidad y Actividad:

Un objetivo apropiado para la mayoría de los adultos mayores es el mantenimiento del nivel de actividad y de deambulación, así como un completo esquema de posibles movimientos de acuerdo a la situación de salud.

Aunque la piel, la grasa y el tejido muscular pueden resistir presiones importantes por breves periodos de tiempo, la exposición prolongada a una cierta cantidad de presión ligeramente superior a la presión de llenado capilar (32 mm Hg) puede originar necrosis de la piel y ulceración.

Para evitar la aparición de lesiones por presión en los adultos mayores que se encuentran por periodos largos en cama, se deben tener cuidados especiales, entre ellos los cambios de posición. Tan solo dos horas de presión ininterrumpida pueden originar los cambios mencionados en la piel.

Dermatitis asociada a la incontinencia:

Es una inflamación de la piel causada por el contacto con la orina o las heces. La DAI afecta a cinco de diez adultos con pérdida involuntaria de orina o heces (incontinencia). El síntoma principal de la DAI es el enrojecimiento de la piel. Además, pueden ocurrir ampollas, lesiones cutáneas e infección de la piel.

Una correcta limpieza de la piel y el uso de protectores ha mostrado reducir la incidencia de DAI, siendo los productos de limpieza con el pH semejante al de la piel los indicados.

La limpieza perianal debe involucrar productos cuyo rango de pH no interfiere en la integridad de la piel (pH entre 5,4 y 5,9). El lavado frecuente con agua y jabón usando la fricción como medio para remover la suciedad, resulta en una disminución de esta integridad. El uso de jabón normal y agua se desaconseja porque el pH del jabón es demasiado alcalino y puede contribuir a la irritación de la piel.

Después de la limpieza, la piel debe protegerse contra nuevos contactos con orina / heces, incluyendo el uso de un producto protector o de barrera, como las emulsiones que forman una pequeña capa en la superficie. Los protectores actualmente más utilizados son a base de dimeticona y óxido de zinc.

 

Janeth Cristina Gómez Pareja

Enfermera Clínica

Acalis Superior, expertos en el cuidado integral del adulto mayor

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